Más mordido que un chicle.

By bmproenza Jun 7, 2026

Metropolitan recibió a Ponce FC en la semifinal de la Liga Puerto Rico Pro en un partido parejo, intenso y bien jugado que terminó definiéndose desde el punto penal. Esta vez la suerte cayó del lado visitante y fueron los sureños quienes abandonaron Reparto con el boleto a la final.

La fanaticada respondió al llamado. Las gradas estuvieron llenas. Los de Metro y los de Ponce hicieron su parte para convertir la tarde en una verdadera celebración del fútbol. Hubo ambiente, hubo pasión y hubo respeto. Incluso el partido estuvo a la altura de la ocasión. Ambos equipos tuvieron oportunidades, las defensas estuvieron sólidas y, desde mi punto de vista, el arbitraje estuvo a la altura de un encuentro tan importante. Sinceramente, fue un partidazo.

El problema es que quien escribe estas líneas no es un observador neutral. Soy un fanático confeso de Metropolitan y ahora mismo estoy más mordido que un chicle.

Mi equipo quedó eliminado en penales después de una gran temporada y de un esfuerzo genuino de un grupo que lo dejó todo sobre la cancha. Claro que existe espacio para analizar qué pudo haber sido diferente. Siempre lo hay. Que si la ofensiva, que si los cambios, que si aquella jugada o aquella decisión. Pero hoy no tengo ganas de hablar de eso. Hoy estoy triste.

He visto muchas personas celebrando la eliminación de Metro. Algunos incluso lo hacen con orgullo, acompañando sus opiniones con el hashtag #MetroHater. Y está bien. Forma parte del deporte. Pero muchas veces esa celebración no nace del amor por otro club. Nace de lo que representa Metropolitan.

Porque Metro se ha convertido en un símbolo de exigencia. De competir sin excusas. De aspirar siempre a más. De perseguir el éxito de forma constante. A algunos eso les parece soberbia. Lo que no ven es todo lo que ocurre detrás. Lo mucho que esta gente trabaja. Lo mucho que les importa. Lo mucho que se respira azul y verde dentro y fuera del terreno. Por eso hablo de nosotros y no de ellos. Porque esto nunca ha sido solamente un equipo. Es una familia. Y las familias celebran juntas, pero también se levantan juntas.

En la derrota aprendemos. Nos apoyamos. Nos sacudimos la tierra de las rodillas y seguimos caminando. Porque aquí no se acabó nada. Terminó la participación en la Liga Puerto Rico Pro. Nada más.

El lunes vuelve el trabajo. Metropolitan ahora pone la mirada en el CFU Club Shield. Hay una semana más de entrenamiento, nuevos retos por delante y una oportunidad de representar a Puerto Rico en el Caribe.

No hay tiempo para quedarse mirando atrás. Y tampoco hay motivos para hacerlo. Esta historia continúa.

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