La charla previa fue clara, directa y sin anestesia: la pretemporada terminó, ahora empieza el examen. Las fichas ya están cayendo donde tienen que caer y, si algo ha quedado claro en estas semanas, es que el trabajo ha sido más exigente para el cuerpo técnico que para los propios jugadores. Talento hay de sobra; el verdadero reto es exprimirlo al máximo. Desde dentro del vestuario el mensaje es igual de contundente: el que se duerma, pierde el puesto. Para el aficionado, ese escenario es un banquete puro.
Enfrente estaba Don Bosco, rival histórico y anfitrión de su propia copa. Un equipo armado con talento de distintas categorías y clubes, con un ingrediente especial: Georgie Rivera, hoy defendiendo los colores de su club de origen para este torneo, acompañado por nombres como Kiki Echevarría y un José “Joche” Ferrer que no pudo ver acción por molestias físicas.
El partido arrancó a toda velocidad, con un ritmo frenético que dejó dos goles tempranos y abrió el encuentro demasiado pronto. (Nota Editorial: Los detalles estadísticos y nombres propios llegarán con la liga, promesa hecha.) pero lo que sí quedó claro desde el primer tramo es que el ataque de Metropolitan da miedo. Mucho miedo.
Joel Burgos llegó a confirmar que es un jugador de enorme técnica y lectura, mientras que Jonathan Suárez dejó destellos de ese talento bruto que, con tiempo, puede convertirse en algo grande. Pero sería injusto detenerse en nombres propios cuando la profundidad del plantel es una de las grandes noticias de esta pretemporada. Como quiera lo voy a hacer.
Los habituales no sorprenden, porque sabemos el calibre que tienen. Pero ejemplos no faltaron: Karlos Ferrer firmó acciones que, a pie de campo, solo pueden describirse como poesía. Fabian Martinez, Luis Lozada, Guillermo Ocampo destacaron con pases limpios y recorridos rápidos. Más o menos en el 41, Fermín Milacci entró, y prácticamente en su primer minuto, cayó el tercero. Poco pudo hacer Echevarría ante los huecos que empezó a encontrar una escuadra verdeazulina que ya olía sangre.
En la segunda mitad La Manada entendió que podía hacer daño… y no frenó. Llegaron más goles, entre ellos uno de cabeza de James Valkenberg, sólido atrás incluso con la misión ingrata de vigilar al máximo goleador del planeta. También apareció Derek Rivera, de regreso con una confianza distinta, con ese aura del jugador que se siente cómodo, suelto y respaldado.
Don Bosco, claro, también respondió. Tener enfrente a Georgie siempre pasa factura, y dos goles casi consecutivos sirvieron como recordatorio de algo que el cuerpo técnico ya sabe: la concentración no puede caer, ni siquiera con ventaja. El cansancio y la relajación se pagan caro. Este equipo no puede levantar el pie; el nivel solo va a subir y las revoluciones deberán mantenerse siempre arriba.
La reacción llegó. El equipo volvió a apretar y cayó el séptimo definitivo. Jugó toda la plantilla, incluso el portero suplente, y lo más importante: las sensaciones fueron buenas. Muy buenas. Metropolitan ilusiona. Y lo que viene promete ser todavía más interesante.
Como dijo Jorge Silvetti tras el partido, el arranque fue positivo, pero no es parámetro definitivo. Hay cosas por corregir, detalles por ajustar y jóvenes que siguen ganando minutos. Abel Caminos habló de un plantel “rico en calidad”, mientras Alex de Jesús destacó esos primeros 20 minutos “espectaculares” y la capacidad del equipo para reencontrarse tras las lagunas del juego.
Se cerró la fase de grupos de la Copa Don Bosco y Metro salió cabeza de grupo, sí. Pero, sobre todo, se confirmó algo más importante: el examen empezó. La liga arranca literalmente la próxima semana, un detalle que inevitablemente condiciona el desarrollo de esta Copa Don Bosco. Las prioridades se ajustan, las cargas se miden y las miradas ya empiezan a desviarse hacia lo que realmente importa.
Porque cuando el balón empiece a pesar de verdad, cuando los puntos manden y la liga escriba sus primeras líneas, La Manada ya estará lista. Y ahí, donde todo empieza de verdad, nos encontraremos todos. Espero que nos acompañes en el camino, Porque tú y yo… Somos Metro TV.

